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El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, defendió su polémica decisión de desplegar al ejército en la Asamblea Nacional del país hace una semana y afirmó que la conversación no debería girar en torno a la institucionalidad, sino a la violencia y corrupción que vive el país.

En un editorial en inglés publicado este fin de semana por el Miami Herald, el mandatario explicó que su administración estaba preocupada por el “levantamiento popular de salvadoreños frustrados movilizados en contra de la Asamblea”, por no decidir sobre los fondos para el plan de seguridad, por lo que decidió movilizar al Congreso.

Según Bukele, su plan de seguridad, que estaría por entrar en su tercera fase, y es popular entre más del 90% de los salvadoreños, no es apoyado por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), ni la Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), partidos que controlan el Congreso y quienes han rechazado discutir la aprobación del préstamos por 109 millones de dólares solicitados por el Ejecutivo para continuar el plan.

Voz de América/.-