Foto/Cortesía.-

Al expandirse a seis equipos, el clásico regional del béisbol abre las puertas a Colombia y la naturaleza impredecible del torneo no hace descartar a nadie, sin importar que carezca de peso histórico.

El debut de Colombia con los Vaqueros de Montería se hizo realidad por la baja a última hora de Cuba. La edición número 62 del clásico caribeño se juega en Puerto Rico, y los cubanos no pudieron obtener a tiempo las visas estadounidenses debido a las tensiones entre la isla y Washington.

Hace un año, otra situación coyuntural provocó un cambio de sede. La edición de 2019 se escenificó de emergencia en Panamá, dado que no se pudo realizarse en la ciudad venezolana de Barquisimeto por la crisis política y económica que aqueja a ese país.

Contra todos los pronósticos, los anfitriones Toros de Herrera se coronaron campeones en la primera participación panameña desde 1960.

La oportunidad ahora corresponde a los Vaqueros.

El piloto del equipo colombiano es Ozney Guillén, el hijo de Ozzie Guillén. Sí, el mismo venezolano que en las Grandes Ligas dirigió a los Medias Blancas de Chicago al título de la Serie Mundial de 2005, el primero de la franquicia en 88 años.

Diario Las Américas/.-

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