Foto/Cortesía.-

Era una tarde de sábado calurosa como cualquier otra en Aruba cuando Rafael González Zambrano pensó haber terminado una operación de rutina, que había desarrollado durante siete años.

Natural de Venezuela con pasaporte holandés, acababa de ser escoltado hasta su avión por funcionarios de la aduana de Aruba después de declarar todos los bienes que llevaba en el vuelo de KLM al Aeropuerto Schiphol en Amsterdam, con destino final Dubai.

Zambrano trabaja para la firma Paoro Armored Transport, transportista de oro. En cada viaje se gana alrededor de $1.500 por llevar metales preciosos a clientes internacionales.

Pero esta vez algo salió mal. Ya estaba sentado en su puesto en el avión cuando un grupo investigadores penales holandeses lo detuvo y arrestó, y decomisó 110 libras de oro que llevaba.

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