Foto/Cortesía.

Desde finales de la década de 1970 las empresas petroleras llevan soñando con la exploración petrolera en las costas del Ártico en el noreste de Alaska, una puerta que la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca ha abierto ante la indignación de activistas medioambientales e indígenas.

Empaquetada en la ambiciosa reforma fiscal de Trump, se encuentra la propuesta legislativa para permitir la perforación petrolera en el Refugio Nacional de Vida Salvaje de Alaska (ANWR), impulsada por Lisa Murkowski, la presidenta del Comité de Recursos Naturales y Energía del Senado.

EFE.-